

Mujer de 79 años de edad, diabética no insulinodependiente, con historia de una hidatidosis hepática diagnosticada en el año 1992, momento en el que recibió tratamiento con albendazol. La enfermedad actual se caracteriza por fiebre, astenia, anorexia y pérdida de peso de 7 kilos de 1 mes de evolución. En la exploración destaca una febrícula y discretas molestias a la palpación del hipocondrio derecho, además de una hipofonesis basal derecha. Los análisis de sangre mostraron una colestasis (FA/GGT: 535/252 UI/L) con bilirrubina normal, así como transaminasas y parámetros de función hepática y renal sin alteraciones. En el hemograma tenía un recuento normal de leucocitos y una neutrofilia. La radiografía de tórax reveló un derrame pleural derecho discreto sin condensaciones subyacentes.
¿Cuál es su orientación diagnóstica?
RESPUESTA AL CASO CLÍNICO DEL MES DE JULIO/AGOSTO
Como primera prueba diagnóstica se solicitó una ecografía abdominal que mostró cuatro imágenes heterogéneas en ambos lóbulos hepáticos compatibles con quistes hidatídicos. La mayor de ellas medía 13 cm. y se situaba en la cúpula diafragmática. La lesión situada en el segmento IV, de 6 cm. de diámetro, tenía paredes ecogénicas y múltiples formaciones anecoicas en su interior compatibles con quistes hijos. La vía biliar no mostraba alteraciones relevantes. Ante la sospecha clínica y radiológica de hidatidosis hepática complicada se solicitó una tomografía axial computarizada que mostró la apertura del quiste hidatídico del segmento IV a cavidad pleural y la formación de un empiema-absceso pulmonar (indicado por una flecha en la imagen). Se inició tratamiento con albendazol y se valoró la posibilidad de realizar drenaje quirúrgico, que se desestimó por la localización y extensión de la lesión y el mal estado de la paciente.

Las localizaciones más frecuentes de la infección por Echinococcus granulosus son el hígado (50-70%) y el pulmón (20-30%), aunque este parásito puede afectar cualquier órgano. Los quistes crecen entre 5 y 10 cm .durante el primer año y posteriormente la infección se suele autolimitar. Por ello, en la mayor parte de los casos la hidatidosis se diagnostica de forma incidental. En menos del 5-10% de los casos, el paciente desarrolla una hidatidosis complicada ,que puede incluir la apertura de los quistes a la vía biliar o a nivel bronquial causando complicaciones sépticas o anafilácticas, potencialmente mortales. El tratamiento de un quiste hidatídico sintomático es siempre quirúrgico, pero se aconseja tratamiento previo con albenzadol con el objetivo de reducir el riesgo de diseminación intraoperatoria del parásito.