

Mujer de 21 años con antecedentes de resección de un melanoma cutáneo en región cervical hacia 4 años y de la toma de anticonceptivos. Ingresa por un cuadro de dolor abdominal intenso y brusco, de 4 horas de evolución. En la exploración hay inestabilidad hemodinámica (presión arterial media de 60 mmHg, y frecuencia cardiaca de 125/minuto), palidez intensa y abdomen con moderados signos de irritación peritoneal. Hematocrito de 20%. Tras estabilización hemodinámica, se realizó una tomografía axial computarizada que mostró varios nódulos hepáticos y un hemoperitoneo moderado. La paciente sufrió un nuevo episodio de hipotensión por lo cual se decidió una intervención quirúrgica urgente.
En el quirófano se objetivó un hemoperitoneo masivo en relación con la presencia de varios nódulos en lóbulo hepático derecho de coloración marrón-parduzca, con infartos hemorrágicos en su interior, altamente sospechosos de metástasis de un melanoma. Varios de estos nódulos contactaban con la cápsula de Glisson. La paciente fue sometida a una hepatectomía derecha. El análisis anatomopatológico de la pieza quirúrgica confirmó el diagnóstico de metástasis hepáticas múltiples por melanoma. La paciente falleció 3 semanas más tarde como consecuencia de una hemorragia cerebral causada por metástasis cerebrales.
Las metastasis hepáticas son diagnosticadas en el 10-20% de los pacientes con un melanoma en estadio IV. El intervalo de tiempo entre el diagnóstico del melanoma primario y la aparición de las metástasis hepáticas varía enormemente, oscilando entre los 4 y los 60 meses. El pronóstico del melanoma metastásico es malo, especialmente si las metàstasis son hepáticas, oseas o cerebrales. La supervivencia media de estos pacientes no supera los 5 meses. El sangrado de las metástasis frecuentemente conduce al fallecimiento del paciente.