

Mujer de 75 años afecta de una poliquistosis hepática diagnosticada hacía 30 años y sin complicaciones hasta la fecha. Consulta por aumento del perímetro abdominal y dolor lumbar con irradiación a epigastrio y mesogastrio de aproximadamente un mes de duración. Asimismo la enferma refería astenia, anorexia y pérdida de 3 Kg de peso. La exploración física mostró un abdomen globuloso con una hepatomegalia de 5 cm dolorosa a la palpación en lóbulo hepático izquierdo. Los análisis de sangre mostraron una discreta leucocitosis, aumento de la PCR y una colestasis disociada. En estos momentos de indicó la realización de una tomografía axial computarizada abdominal.
La tomografía axial computarizada abdominal mostró una gran hepatomegalia con múltiples quistes simples. El mayor de ellos medía 17 x 11 cm, que se localizaba en el lóbulo hepático izquierdo, presentaba un contenido hiperdenso en el estudio basal lo que sugería el diagnóstico de quiste simple complicado. Con la sospecha clínica de una infección del quiste se inició cobertura antibiótica de amplio espectro y se indicó su drenaje percutáneo. La colocación del catéter de drenaje dio salida a 500 ml de material purulento. Los hemocultivos y el cultivo del líquido del quiste complicado fueron positivos para Escherichia coli multisensible. Tras completar 3 semanas de tratamiento antibiótico y confirmada por una nueva tomografía la ausencia de datos de infección del quiste se retiró el drenaje abdominal y la paciente fue dada de alta.
La infección de un quiste en pacientes con poliquistosis hepática no es infrecuente observándose hasta en un 8% de los pacientes. Escherichia coli es el gérmen responsable en más del 50% de los casos. La tomografía por emisión de positrones parece superior a la ecografía, la tomografía axial computarizada y la resonancia magnética en el diagnóstico de está complicación. Además del tratamiento antibiótico, los quistes infectados de gran tamaño (>5 cm de diámetro) requieren frecuentemente ser drenados de manera percutánea.