

Varón de 36 años, alcohólico bajo tratamiento de deshabituación con disulfiram desde hacía cuatro meses. Consulta por cuadro de astenia intensa, dolor abdominal inespecífico, ictericia, coluria y acolia de dos semanas de evolución. El paciente negaba clínica infecciosa y conductas de riesgo.
La exploración física reveló ictericia y ausencia de estigmas de hepatopatía crónica o de encefalopatía hepática. Los análisis iniciales revelaron una importante hipertransaminasemia (GOT/GPT: 2337/3873 UI/L), una colestasis leve (FA/GGT: 403/135 UI/L) y datos de insuficiencia hepática aguda grave (bilirrubina sérica: 25 mg/dl, albúmina: 28 g/l, Quick: 33%). La ecografía abdominal no mostró alteraciones relevantes. Las serologías víricas (VHB, VHC, VHA, VIH, EBV y CMV), el estudio de autoinmunidad y el del metabolismo del cobre fueron negativos. Con el fin de completar el proceso diagnóstico se indicó la realización de una biopsia transyugular.
La biopsia hepática transyugular mostró una necrosis hepática submasiva e infiltrados inflamatorios con un importante número de eosinófilos, hallazgos sugestivos de toxicidad farmacológica. Días más tarde, el paciente desarrolló una encefalopatía grado I-II sin desencadenante aparente. Pese al inicio de N-acetilcisteína persistió con encefalopatía durante los días siguientes, por lo que se decidió finalmente la realización de un trasplante hepático urgente con el diagnóstico de hepatitis subfulminante inducida por disulfiram.
El disulfiram se utiliza de manera frecuente en la deshabituación alcohólica. Se trata de un tratamiento de larga duración, que puede asociarse con el desarrollo de efectos adversos importantes tanto a nivel hepático como neurológico. La hepatotoxicidad por disulfiram suele producirse a las semanas del inicio del tratamiento y es extremadamente grave. Un 10% de los pacientes fallecen o requieren un trasplante hepático. Por ello, es imperativo que los pacientes que inician un tratamiento con disulfiram sean sometidos a controles analíticos periódicos, con el objeto de identificar de manera precoz los fenómenos de hepatotoxicidad y suspender el disulfiram. Dicha medida, simple y económica, evitaría cuadros tan graves como el presentado en el presente caso clínico.