

Mujer de 70 años de edad, sin antecedentes de interés, a excepción de un quiste hepático simple diagnosticado hacía 15 años. La última ecografía realizada hacía dos años mostraba un quiste de 8 cm de diámetro. La paciente había presentado dos meses antes dolor intenso en hipocondrio derecho que se autolimitó. Acudió al médico por unas discretas molestias en el hipocondrio derecho. Refiería, asimismo, una pérdida de peso moderada por sensación de plenitud postprandial precoz. La ecografía y la tomografía axial computarizada abdominal mostraban una aumento notable del tamaño del quiste simple sin signos de quiste complicado.
Ante el diagnóstico de un quiste hepático simple, gigante y clínicamente sintomático se decidió ingresar a la paciente para realizar un drenaje del quiste mediante ecografía. En la primera sesión se colocó un drenaje por vía transhepática obteniéndose 1500ml de líquido de aspecto seroso, con posterior introducción de 15 cc de alcohol bajo sedoanalgesia controlada (anestesista). Se realizaron otras 3 sesiones de aspiración del contenido y alcoholización del quiste, sin complicaciones. El tamaño final del quiste fue de 10cm. En el control radiológico realizado 2 meses más tarde se observó un crecimiento del quiste (12cm) por lo se inició tratamiento con lanreótido por vía subcutánea.
Los quistes hepáticos simples únicos no suelen alcanzar tamaños relevantes y por ello suelen ser asintomáticos Ocasionalmente crecen de manera importante. Su aspiración aislada es ineficaz ya que no previene su recurrencia. Sin embargo, la alcoholización percutánea constituye una alternativa válida al tratamiento quirúrgico, especialmente en pacientes de alto riesgo o con quistes múltiples. La recurrencia del quiste suele deberse a una inadecuada esclerosis, secundaria a una instilación de alcohol insuficiente o a un tiempo de contacto entre éste y el epitelio excesivamente corto.