


Mujer de 17 años afecta de una infección por VIH, detectada a los 8 meses de edad y que había recibido tratamiento antirretroviral de forma irregular hasta los 14 años. Consultó por un cuadro de dolor abdominal epigástrico de dos días de evolución, acompañado de anorexia, intolerancia a la ingesta y náuseas y vómitos de repetición. La paciente estaba afebril y en la analítica hepática destacaba una moderada citolisis (AST:131 u/l; ALT:48 u/l) con aumento de los enzimas de colestasis (FA:670 u/l; g GT:328 u/L) con bilirrubina normal y tasa de protrombina del 70%.
En el contexto de la evaluación de la paciente se realizó una tomografía axial computarizada abdominal (figura).
La TAC muestra múltiples lesiones ocupantes de espacio, hipodensas que confluyen a nivel del lóbulo hepático izquierdo y que junto con la existencia de una hepatomegalia y de ausencia de alteraciones en la permeabilidad y distribución del eje portal esplenoportamesentérica, sugieren la existencia de un hígado tumoral.
Se indicó una biopsia hepática que mostró que el infiltrado tumoral correspondía a una infiltración hepática por un linfoma de Burkitt.