


Varón de 55 años de edad, afecto de una cirrosis hepática de origen alcohólico que presenta una hemorragia digestiva por varices esofágicas observadas en la endoscopia. La hemorragia es masiva y responde parcialmente a la administración de sangre y de terlipresina, por lo que se considera oportuno la colocación de una sonda se Sengstaken-Blakemore. La hemorragia persiste, por lo cual se procese a la colocación de una derivación intrahepática portosistémica.
Durante la colocación de la sonda de Sengstaken-Blakemore se constata la presencia del balón gástrico a 30 cm de arcadas dentarias, por lo cual se recoloca en la posición correcta. Al día siguiente y ya controlada la hemorragia, presenta un neumotórax derecho mínimo, por lo cual se procede a realizar un tránsito esofágico con gastrografín, tal como se muestra en la figura.
Existe una alteración en tercio distal que corresponde a una extravasación del contraste radiológico que indica la presencia de una perforación esofágica incompleta al no verse, durante la exploración, la difusión libre del contraste en el mediastino.
Perforación esofágica. Es una complicación poco frecuente pero posible en los pacientes en quienes se coloca una sonda de Sengstaken-Blakemore.