


Mujer de 42 años, natural de Armenia. Hacía 8 meses habia sido trasplantada por una hepatitis fulminante de etiología no filiada. Ingresó por cuadro de fiebre y escalofríos de dos semanas de duración. En las exploraciones complementarias destacaba una pancitopenia marcada. Debido a la intensidad del cuadro se inició tratamiento antibiótico de amplio espectro, a pesar de lo cual seguía febril. La antigenemia para citomegalovirus fue negativa. Ante la persistencia de la clínica se indicó la realización de un aspirado de médula ósea.
El aspirado de médula ósea mostró una médula ligeramente hipocelular con presencia de las tres series hematopoyéticas y abundantes leishmanias intra y extramacrofágicas. Con el diagnóstico de leishmaniasis visceral la paciente inició tratamiento con anfotericina B liposomal presentando una buena evolución clínica y analítica.
La leishmaniasis visceral es una parasitosis endémica en muchos países. En el área mediterránea predominan los casos asintomáticos causados por Leishmania infantum. Se trata de una infección oportunista que puede observarse entre los 3 y los 12 meses después de un trasplante. Clínicamente se caracteriza por la presencia de fiebre, pancitopenia, esplenomegalia y pérdida de peso. El diagnóstico requiere la realización de un aspirado de médula ósea que pone de manifiesto los amastigotes en los macrófagos.
El tratamiento incluye la administración de fármacos antiparasitarios (antimoniales o anfotericina B liposomal) y la disminución del grado de inmunosupresión.