


Varón de 68 años de edad, hospitalizado desde hacía 3 meses en el contexto de un postoperatorio de una cirugía abdominal complicada, en tratamiento con nutrición parenteral de larga evolución, que es sometido a la realización de una biopsia hepática por presentar en las semanas previas una alteración del perfil hepático, caracterizada por una discreta hipertransaminasemia, una importante elevación de los enzimas de colestasis y un deterioro marcado de los parámetros de función hepatocelular (tasa de protrombina: 52%, albúmina sérica: 30 g/L, bilirrubina sérica total: 9,7 mg/dl).
La biopsia hepática muestra una esteatosis extensa y espacios porta de contornos estrellados con proliferación ductular y fibrosis periportal, cambios atribuibles a la nutrición parenteral de larga duración que recibía el paciente.
La nutrición parenteral total puede asociarse a diferentes complicaciones tanto hepatobiliares como gastrointestinales. La incidencia de complicaciones hepatobiliares es muy alta, oscilando entre el 20 y el 75% en adultos. Estas complicaciones son más frecuentes en pacientes sometidos a nutrición parenteral de larga evolución, y menos frecuentes y graves si los enfermos reciben simultáneamente alimentación oral. Las alteraciones hepáticas son muy diversas, desde mínimas elevaciones de los enzimas hepáticos, casos de esteatosis, esteatohepatitis, colestasis, fibrosis e incluso cirrosis. La nutrición parenteral total es, asimismo, un factor de riesgo reconocido de desarrollo de litiasis biliar. Un 5-10% de los pacientes sometidos a nutrición parenteral prolongada pueden desarrollar una enfermedad hepática grave.