


En una análisis de empresa a una mujer de 48 años de edad, sin hábitos tóxicos y sin antecedentes de interés, se detectó una mínima hipertransaminasemia y un aumento notable de fosfatasa alcalina (3 veces la normalidad) y gammaglutamil-transferasa, con bilirrubina normal. Siguiendo el proceso diagnóstico se indicó la determinación de anticuerpos antitisulares por inmunofluorescencia indirecta. Se constató positividad de los anticuerpos antinucleares que presentaban un patrón en anillo, como el que se observa en la figura, y negatividad de los anticuerpos antimitocondriales y antimúsculo liso.
1. Desde la década de los ochenta se han descrito unos anticuerpos antinucleares (ANA) específicos de la cirrosis biliar primaria que se detectan en aproximadamente el 35% de pacientes. Mediante inmunofluorescencia indirecta se distinguen dos patrones muy característicos: el patrón en anillo como el de la figura. y el punteado nuclear múltiple. El patrón en anillo da una imagen alrededor de la membrana nuclear ya que la diana frente a la que se dirigen en una glicoproteina de 210 kDa, y la nucleoporina de 62 kDa, proteínas que se localizan en el complejo del poro nuclear. Estos anticuerpos gp210, junto con los sp100 y anticentrómero, se hallan más frecuentemente en pacientes con enfermedad avanzada, y además su presencia se relaciona con una progresión acelerada de la enfermedad. En un estudio sobre una serie de 150 pacientes con CBP en quienes se determinaron mediante IFI y ELISA los AMA y anticuerpos antinucleares específicos se observó que los ANA con patrón en anillo y/o anti-gp210 están asociados con la gravedad en el momento del diagnóstico, pero no permiten predecir el curso de la enfermedad.
2. Estos anticuerpos pueden estar presentes en pacientes con cirrosis biliar primaria, aun en ausencia de los anticuerpos antimitocondriales tipo M2 que son los más conocidos como específicos de esta enfermedad colestásica crónica.