

La historia natural de poliquistosis hepática, una enfermedad común a dos trastornos hereditarios autosómicos dominantes, la poliquistosis renal y la poliquistosis hepática, está marcada por el aumento del volumen del hígado lo que en estadios finales puede conllevar la aparición de dolor abdominal, saciedad temprana y disnea. El tratamiento de estos pacientes consiste en la reducción del volumen de los quistes mediante el abordaje percutáneo (aspiración y alcoholización) o quirúrgico (fenestración o resección). Sin embargo, estos tratamientos son agresivos, caros y parcialmente efectivos ya que los síntomas suelen recurrir por el crecimiento de nuevos quistes o de los quistes ya tratados. Estudios experimentales demuestran que la administración de análogos de la somatostatina disminuye el crecimiento de los quistes hepáticos y renales en animales con enfermedad poliquística1.
El mes de noviembre se publica en Gastroenterology un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego que evaluó la utilidad de la administración de lanreótido, un análogo de la somatostatina, en pacientes con enfermedad poliquística hepática2. El estudio incluyó 54 enfermos, de los cuales 27 recibieron lanreótido durante 6 meses (120 mg/mes) y 27 placebo. El objetivo principal del estudio fue evaluar diferencias en el volumen hepático estimado por tomografía computarizada a los 6 meses. Las características basales de ambos grupos de pacientes fueron similares, con la excepción de que un mayor número de pacientes del grupo placebo tenían una enfermedad poliquística renal. El tamaño medio del hígado disminuyó de manera significativa (2,9%) en los pacientes del grupo lanreótido (de 4606 mL a 4471 mL). Por el contrario, los enfermos que recibieron placebo mostraron un aumento del volumen hepático (1,6%; de 4689 mL a 4895 mL; p < 0,01). Un 85% de los pacientes bajo tratamiento con lanreótido presentó una disminución del volumen hepático en comparación con sólo un 27% de los que recibieron placebo. La efectividad del lanreótido se mantuvo en ambas enfermedades poliquísticas (p< 0,01) y fue mayor en los pacientes con un mayor volumen hepático (r=-0,42; p=0,03). La diarrea y el dolor abdominal fueron los efectos adversos más frecuentes en los pacientes que recibieron lanreótido (70 y 52% respectivamente). Estos efectos adversos se limitaron en la mayor parte de los casos a los primeros días del inicio de la administración del fármaco. Sin embargo, 6 enfermos requirieron enzimas pancreáticos para su control. Los autores concluyen que la administración de lanreótido a medio plazo reduce el volumen hepático en pacientes con hígado poliquístico.
El estudio identifica una opción terapéutica no agresiva en el tratamiento de la poliquistosis hepática. Sin embargo, su verdadera utilidad debe demostrarse en estudios que incluyan un mayor número de pacientes y en los que el lanreótido se administre de manera más prolongada. Debe valorarse, asimismo, el impacto clínico de los efectos adversos gastrointestinales asociados al tratamiento con este tipo de fármacos.